jueves, 4 de diciembre de 2025

El alimento en la Agricultura Natural. Parte 2



El humano come carne desde hace unos dos millones de años, cuando el Homo Habilis empezara a habitar las sabanas abiertas. A sabiendas de este hecho natural, es imposible plantearse un cambio de dieta radical a un vegetarianismo estricto en solo unas pocas décadas de modernidad. 

Aunque podamos puntualmente sobrevivir con estas dietas modernas sin carne, e incluso, sin sus derivados como los lácteos, etc., nuestro organismo humano, no está preparado aún para mantenerse saludablemente con ese tipo de alimentación exenta de los nutrientes animales, aunque pensemos que los sustitutos modernos vegetales sean capaces de hacerlo. Eso no quiere decir que no haya personas que puedan hacerlo y vivirlo de manera muy saludable, quiere decir que el humano, en general, aún no ha modificado su organismo para alimentarse solo de vegetales. Y de paso saber que, ni mucho menos debe plantearse, de manera generalizada, una dieta casi exclusivamente crudívora. Es muy sencillo, no somos vacas, no tenemos cuatro compartimentos en el estómago que puedan digerir con eficacia la celulosa de las plantas y otros componentes. Sin embargo, sí tenemos buena capacidad para alimentarnos de frutas y algunas verduras crudas que son de fácil digestión, y, por supuesto, de otros vegetales cocinados. Lo de cocinar no viene por gusto solamente, viene también porque los alimentos son más blandos y digeribles cuando estos están cocinados, y en algunos casos, también sirve para eliminar ciertos tóxicos que contienen algunas verduras, como las acelgas o las espinacas, por ejemplo. 


Con todo ello, de momento y a pesar de todas las teorías alimentarias que están encima de la mesa, desde hace millones de años, el ser humano sigue siendo omnívoro, nos guste o no, y debemos respetar, si es esa nuestra elección, seguir comiendo de todo, tanto animal como vegetal. Eso sí, con algunas particularidades que vamos a ver. 


Con la invención de la agricultura y la ganadería, que conllevó una domesticación vegetal y animal (de esto solo hace como unos 9.000 años), el ser humano consiguió desprenderse de tanta dependencia del alimento animal, así como de la caza y de la sola recolección de vegetales, y, a través de los milenios hasta hoy día, terminó por alimentarse de ambas cosas de forma, más o menos, equilibrada. Con diferentes fases, y dependiendo de muchos factores, es así como hemos vivido desde entonces. 


La problemática surge cuando el humano, con este tipo prácticas, empieza a destruir la Naturaleza para favorecer su abundancia, y termina por abarcar toda tierra que se pone a su paso, sin tenerla en cuenta ni a Ella ni a sí mismo, hasta llegar a perder el rumbo de su propio origen y la naturalidad de los acontecimientos en la Naturaleza y, con ello, la fertilidad natural de este planeta Tierra. 


Desde que comenzó esta conciencia, no hace mucho tiempo de esto, ha habido muchas teorías diferentes que han intentado tratar el tema, pero todas ellas han fallado y siguen fallando por un motivo principal: La tecnología ha alcanzado tales cotas e influencias, dentro de todo ámbito humano, que no permite que los acontecimientos más sencillos surjan de manera natural, con lo que, a pesar de que existan tantas teorías defendiendo la Naturaleza, estando estas dependientes de esa ultra-tecnología, se destruye toda posibilidad de retorno a la Naturaleza. Pero no todo está perdido, si somos capaces de reorganizar nuestra consciencia natural de las cosas, es justamente esto lo que defiende la Agricultura Natural. 


La Agricultura Natural, aunque, de forma intelectual y práctica, comenzó sus andaduras hace solo unas pocas décadas, con Masanobu Fukuoka en Japón y continuado aquí en España desde hace poco más de una década, ha existido desde siempre, tal como fue expresado en el Tratado de Agricultura Natural. Lo que pasa es que la humanidad ha querido llegar más lejos de lo que debería, sin tener en cuenta que la Naturaleza es la proveedora de ese alimento y de su propia existencia. 


Recordemos, una vez más, que la Agricultura Natural, aunque tiene su ideario, es, esencialmente, genérica, no puede contener un abanico concreto de técnicas, ni tampoco una ideología política concreta, entre otras cosas, tal como se ha malinterpretado muchas veces, sino que engloba una forma de ser del humano, con un todo posible, que puede armonizar con la naturaleza, teniéndola en cuenta a Ella, sin necesidad de destruirla. 


Dicho esto, deberíamos pensar que, como premisa fundamental, el hecho de que tengamos que alimentarnos, no fundamenta ningún tipo de destrucción de la Naturaleza, como tampoco una determinada ideología o acción, ya sea esta de ultra-tecnología, o de otra índole, que se escuda en una supuesta protección de Ella al tiempo que destruye la vida natural (humana, vegetal, animal y medioambiental). El término medio es fundamento de la Agricultura Natural, y este término, desde el respeto a sus ocho principios con todas sus posibles prácticas conscientes que respetan la vida natural y aunque priorice sobre el vegetal, incluye el alimento animal también, siendo aun el humano omnívoro en su naturaleza, tal como vimos al principio de este artículo.


Ciertamente, es muy trágico tener que matar para alimentarse, y esto es un hecho insoslayable, es por eso, que en el segundo libro de Vida Natural Consciente, La profunda comprensión, se articuló un ideario basado en una transición hacia, no solo la minimización de todo daño a los seres de la naturaleza, sino también, una dirección puesta hacia la total desaparición de tales daños. Lamentablemente, hoy por hoy, no estamos preparados de manera general, para eliminar este proceso de manera radical, como tampoco podemos crear un ´alimento supra-artificial` para sustituir el alimento animal, pues esto último sería absolutamente contrario a la filosofía y práctica natural consciente. La única posibilidad, de momento, que podemos albergar entonces, es aceptar nuestra condición natural omnívora e ir adaptándonos, poco a poco, a la mayor minimización del daño, hasta que el ser humano esté verdaderamente preparado, naturalmente transformado, para llevar una dieta exclusivamente vegetariana.  


Es muy posible, y esperemos que previsible, que un día, una vez hayamos conseguido adaptarnos a una alimentación más natural y consciente, podamos prescindir de toda esa práctica que cause daño a los otros seres de la naturaleza, mientras tanto, la A.N. apoya que podamos alimentarnos con nuestras maneras clásicas de alimento, siempre que este haya sido obtenido de la manera más respetuosa posible, incluyendo toda esas ganaderías y agriculturas amables y correctas con los animales, con los vegetales y con el medio ambiente. 


Alimentarnos natural y conscientemente no significa, necesariamente, dejar de comer carne, significa, más que nada, dejar de consumir todos aquellos alimentos procesados y con contenidos químicos tóxicos que existen en el mercado, significa comer alimentos que no hayan sido producido mediante manipulación genética artificialista (animales y vegetales), tratamientos fitosanitarios o fertilizantes químicos, y que estos sean, además, frescos en la medida de lo posible. Significa que esos alimentos provengan de ambientes y vidas felices y ,en la mayor parte posible, de nuestro huerto, de nuestra pequeña ganadería, o de vecinos que comercian con este tipo de producción respetuosa, etc. Significa disminuir, y eliminar si hay posible sustitución, el consumo de vegetales básicos y necesarios muy comunes, que son procedentes de la ingeniería genética, como los derivados del trigo refinados, el maíz, entre otros ejemplos. Significa también, alimentarse de una comida variada y rica, sin abusar de ninguna de ellas y, sobre todo, de consumir mucha menos carne y otros derivados animales, de los que consumimos, con una o dos veces por semana, o menos, tenemos más que suficiente...   


No es difícil dar un paso natural y consciente, solamente hay que ponerse en ello con convencimiento. Y esto no tiene que ver, absolutamente nada, con alguna postura política o ideológica, o con algún tipo de modernismo ultra-tecnológico, tiene que ver con una verdadera evolución humana, la evolución Natural y consciente.  

 

      

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