domingo, 21 de febrero de 2021

El perfecto orden natural


 

Las maravillosas bellezas que diseña la naturaleza, configuran formas aparentemente asimétricas, sin embargo, nada más lejos de la realidad. Con miradas superficiales, o con aquellas que quieren controlarlo todo por una imagen mental-abstracta matematizada, se ven solo imperfecciones allá donde hay magníficas revelaciones perfectas. Nuestro ojo, con esta actitud, es bastante inacertado, y nos revela numerosos engaños que no tienen, absolutamente, nada que ver con la realidad que se nos presenta.

Tal es la ignorancia humana natural de estos tiempos, que esas miradas, veladas y obtusas, queriendo mantenerlo todo bajo control, solo saben construir más y más desorden en el mundo, creyendo que sus acciones son la perfección, no dándose cuenta que la única voluntad humana que existe, es poder actuar en beneficio de la vida. Una vida que se produce sola, por sí misma, a través de nosotros y con tales acciones sobrevenidas del dejar hacer, pero sin nuestra insolente intervención que intenta destruirla, no permitiendo que ella -la Vida- se manifieste; tal como ya ha sido revelado en la Tierra filosofal de la Tabla Natural Consciente.

La Naturaleza construye todo en una auténtica perfección y orden, nada hay que modificar ahí, no hay nada que tocar. Todos los organismos vivos del planeta tierra, están vivos precisamente por la gran capacidad innata que tienen de vivir en su libertad de ser vivo, con su propio movimiento e interacción constante de los otros seres vivos, también con su propio movimiento. No hay enemigos, no hay nada que temer que haya sido creado por el gran y misterioso orden del Universo. A lo que sí hay que temer, y que debemos afrontar con valentía, es esas miradas ignorantes humanas que construyen mundos de fantasías amenazantes, coaccionantes -contra la voluntad esencial- y destructivas, de esa vida en libertad de movimiento. Es ese el gran peligro de la humanidad.

Es por ello, que la Agricultura Natural, de vida Natural Consciente, que implica la interacción del cultivo completo, espiritual -inmaterial- y de la naturaleza material, pone su mirada en ese dejar hacer, en esa libertad que lleva implícita la vida misma, por sí misma, que queda salvaguardado en el principio n 5 de la A.N.

En la imagen que presento hoy, podemos apreciar, someramente, el increíble orden natural creado en conjunción armónica por los lupinos, las coles, y las habas, entre otras maravillas vegetales comestibles y silvestres, devenidas por su propia naturaleza y la naturaleza de un humano en acción respetuosa.

Feliz luna creciente de febrero.  


miércoles, 10 de febrero de 2021

El mundo natural de las habas y los lupinos


En los climas mediterráneos templados, el otoño es el tiempo ideal para plantar las habas y los lupinos dulces. En el cultivo natural, aprovechamos cualquier rincón para esparcir sus semillas. 

En el caso del lupino, sólo tenemos que esparcir el primer año, porque luego ellos se asilvestran solos, por sí mismos, eligiendo los lugares más idóneos. En la imagen primera, podemos observar un campo de lupinos. Estas masas verdes preciosas, no las he plantado yo. Este vegetal, con un esparcido primero hace más de media década, lleva viajando por estos bancales, eligiendo, en voz propia, sus lugares cada año. El único trabajo que tenemos que hacer es, después de cosechar y dejar algunas semillas a su libre albedrío, segar en verano y, en la primavera siguiente, recolectar de nuevo. 

Las semillas de lupinos son muy nutritivos y deliciosos y la planta, puedo aseverar que es la reina de la A.N., pues, además de estas virtudes mencionadas, desplazan la hierba molesta, al ser leguminosa, nutren la tierra y la preparan para cualquier cultivo que queramos poner. Los antiguos decían que, plantando lupinos, no hacía falta poner estiércol. 

Las habas, por su lado, también tienen un cultivo muy silvestre y adaptable para el cultivo natural, parecido a los altramuces; aunque es un poco más delicado, en el sentido de que hay que estar un poco más pendiente a la hora de esparcir las semillas -quizás enterrarlas un poco también-, y cuidar que el terreno se mantenga acolchado y flexible  y que no le den fuertes vientos, que le afectan un poco más.

En la imagen segunda, podemos apreciar estas plantas hermosas conviviendo con otras hortalizas y bajo dos jóvenes nectarinas y un paraguayo. En una próxima publicación, pondré detalles de estos cultivos. 

Feliz Febrero agricultores naturales. 

 

 

lunes, 1 de febrero de 2021

Épocas de almácigas

El comienzo del cultivo natural, puede venir dado por esparcimiento directo en tierra de las semillas o mediante el cuidadoso germinar que nos dan las almácigas. Las almácigas son pequeños espacios de tierra dedicados a los semilleros, y es la costumbre popular desde tiempos inmemoriales. Diversas técnicas de germinación se han desarrollado a lo largo del último centenio, sin embargo, no hay mejor forma natural de hacerlo que a través de las almácigas tradicionales.

Para este año, he decidido hacer unos macetones de piedra, ladrillo cocido compacto, cal y arena, cercanos a la vivienda y cubiertos de los fríos y los vientos, para que esta labor sea más cómoda; pero se puede hacer, perfectamente, en cuadrantes de la huerta, como he hecho tantas veces, y sigo haciendo, para determinadas hortalizas. Esas almácigas naturales de la huerta, tienen la ventaja de que producen plantas durante mucho tiempo, y, cuando maduran, se quedan como huerto propio, con vegetaciones muy adaptadas al medio, que nos permite, incluso, coger semillas de ellas.

Pese a lo dicho, algunas hortalizas necesitan de cuidados más esmerados, la razón es porque genéticamente, a través de los años, se han ido condicionando a un ciclo anual, no siendo anuales en su origen. Por ello, debemos atender, muy cautelosamente, su germinar. Estamos hablando de las solanáceas y algunos tipos de coles. Así tenemos, pimientos y tomates, por ejemplo, que necesitan estar en tierras, más o menos calientes, ya desde el mes de febrero hasta principios de marzo, lo más tardar.

Lo propio de los antiguos era usar estiércol abundante y esteras encima de las almácigas, para calentar las semillas. ¡Ya veremos cómo apañamos los nuevos viveritos de febrero!, ¿quizás con unos soportes fabricados con cañitas flexibles de bambú del terreno?…

Abrazos naturales y conscientes


 

jueves, 28 de enero de 2021

Sobre la evolución Natural Consciente

Nos han dicho que somos demasiados habitantes humanos en este planeta, y que la única manera para proveer de alimento a tantos miles de millones de personas, es a través de los sistemas extensivos de cultivo actuales, la manipulación genética y el uso de fitosanitarios y fertilizantes; y, por ende, una necesaria macro-global organización que lo controle y lo distribuya, sin que suponga un caos económico en los países ricos. Nos han dicho, del mismo modo, que esta organización, no sólo se la supone necesaria en relación al alimento, sino también para todas las demás producciones posibles.

Para poder abarcar esta responsabilidad de mantenernos, estas organizaciones buscan modelos propicios de “sostenibilidad humana”, que se encuentran basados en la tecnología, que es el supuesto conocimiento, “dios y salvador”, que nos lleva y nos llevará a un alto grado de evolución. De lo simple a lo complejo, de la especialización, tal como fue dicho sobre la evolución.

Con todos estos argumentos, el artificialismo gobierna al mundo, con una coartada perfecta. Y justifica con ello, todo tipo de acciones, en aras a la evolución, que, aun atentando a nuestras libertades y a la salud de la Naturaleza y el humano, están siendo aceptadas con resignación por la población del mundo, con un fuerte sentimiento de convencimiento y solidaridad. Pero, ¿dónde está el fallo, si es que lo hay?

El rasgo humano distintivo, respecto a animales plantas y demás seres de la Naturaleza, era lo racional, por lo que, cuanto más de razón, más complejo y especializado, es, y, en definitiva, más evolutivo. Sin embargo, si ha de ser la razón la que nos lleve, ¿de qué tipo de razón hablamos, de la razón cuantitativa o de la razón cualitativa?

En relación a este asunto, una de las cuestiones más relevantes que han sido reivindicadas por la Agricultura Natural y Vida Natural Consciente, es el conocimiento sensible necesario para poder ubicar la sostenibilidad Natural conjunta con la sostenibilidad humana, y no sólo esta última. Esto conlleva un cambio profundo de paradigma de conocimiento, que no viene medido por la cantidad racional desnaturalizada, en el sentido de especialización puramente analítica y separada de la Naturaleza, sino por la cualidad racional que implica un alto grado de especialización sensible-analítica-natural, que nos lleva a una evolución real de Conciencia, tal como ya se ha demostrado en los trabajos expuestos de V.N.C.

Ya hemos advertido varias veces, que las propuestas de la Agricultura Natural, así como de la misma Vida Natural Consciente, no pueden ser medidas como modelos productivos para alimentar una evolución tecnológica, con sus altas categorías separadas de lo sensible y lo natural. Lo Natural y Consciente no está separado de la Naturaleza, y el análisis consecuente no puede sostener, no es sostenible, para una sociedad de humanos artificialista, pues entraría en contradicción con su propia esencia.  

La Naturaleza, y con ello, la A.N., no puede ser responsable de los excesos humanos, tal cosa sería de alta irresponsabilidad para con la Naturaleza y la Consciencia humana, y es aquí donde el acto de solidaridad coge su mayor poder ético para tomar sus posturas de sostenibilidad de la Naturaleza y del ser humano conjuntamente.

Los modelos que pueden contener estas propuestas alternativas, contienen a su vez, múltiples formas, digamos que no existe un modelo en concreto, definido y señalado, de Agricultura Natural, sino muchos patrones posibles, dentro de un rango común que los distingue a todos y que marcan el patrón general de la tendencia y de ahí, la importancia del principio de las transiciones -principio 8º de la A.N-.

Miles de millones de hectáreas destruidas en el mundo para alimentar al humano, miles de millones de seres sensibles matados para alimentar al humano, miles de millones de toneladas de comida, tirados a la basura para alimentar al humano, miles de millones de plásticos y energía construidos y tirados a la basura para alimentar al humano… No nos quepa duda que, ni el alimento artificial, ni el producto de consumo artificial sustitutivo, nos salvará, la tecnología absolutista no podrá salvarnos jamás de esto. He visto y comprobado, con mis propios ojos y experiencia, la fragilidad y debilidad natural de una planta modificada genéticamente, hasta tal punto, de no poder ser nunca más retornada a la Naturaleza. Si el Ser humano se separa de la Naturaleza en el mismo grado, a imagen y semejanza de cómo es tratada la Naturaleza, tal como estamos viendo hoy, no podrá retornar a Ella fácilmente, y esto significaría la destrucción de la humanidad, pues somos pura Naturaleza, aunque tengamos uso de razón, con el uso de la razón.

Pensemos muy bien, y sobre todo, sintámoslo, qué mundo estamos dejando a nuestros hijos, nosotros elegimos qué queremos darles, nosotros elegimos. Pensemos muy bien, sintámoslo, quienes son los verdaderos insolidarios y qué es lo que queremos apoyar y donde queremos poner nuestros esfuerzos. Pensémoslo muy bien, sintámoslo muy bien, porque de nosotros depende el tipo de evolución que queremos para este mundo.

Por una Vida más natural y consciente. Un fuerte abrazo.

domingo, 24 de enero de 2021

Sobre la domesticación natural

El principio básico de toda domesticación vegetal, es la selección, el aislamiento relativo y conjuntado de plantas con las mismas características. ¿Qué quiere esto decir? Pues que, sin tales condiciones, el humano no podría haber obtenido los frutos que hoy día tenemos desde aquellos tiempos lejanos de la desglaciación, hace más de 12.000 años, que fue cuando comenzamos a domesticar las plantas.

Decimos que es aislamiento, en tanto que se intenta que no se mezclen con otras especies similares que no nos interesa, y relativo y conjuntado, porque, sin una cierta interacción con el medio, no se produce la natural transformación y, sin un conjuntado, no damos preponderancia a las características que buscamos. Sin embargo, pese a que estas fueron las bases para una primera domesticación, desde unos pocos años a esta parte, la domesticación racionalizada ha tocado sesgos absolutistas de máximo control, donde tanto la selección, como el aislamiento, ha provocado una total desnaturalización de las plantas. 

Esta domesticación, que llamamos artificialista, con transformaciones genéticas extremas, nos deja plantas absolutamente dependientes de fertilizantes y fitosanitarios industriales, pues sin ellos, y las condiciones de aislamiento y formas de cultivos que destruyen el medio, no prosperarían. Esto es un problema muy grave, con consecuencias impredecibles y que afecta a todos los humanos y, en particular, por supuesto, a los agricultores naturales. Es por esta razón, que la AN se enfoca, de manera muy concreta y fundamental, en la profunda comprensión y en la práctica directa de la domesticación natural.

En los libros de Vida Natural Consciente, fueron presentados los primeros acercamientos a la domesticación Natural. En el próximo Tratado de Agricultura Natural, se verán extensamente, tanto desde el punto de vista histórico, como desde el punto de vista actual, las maneras que la AN plantea las soluciones al respecto.

En estos momentos, con lo que nos quedamos es que, sin una adecuada naturalización de nuestras semillas, es absolutamente imposible cultivar de forma natural. Mi experiencia me informa que, en demasiadas ocasiones, incluso semillas llamadas “ecológicas”, no se adaptan tampoco a nuestra clase de cultivo, por lo que es un gran reto para los agricultores naturales, conseguir y conservar, las semillas de las plantas más antiguas y autóctonas que sea posible, y adaptarlas a nuestro medio y nuestras formas de cultivo.

Es tiempo de ir atesorando todas estas semillas y generar realidades directas para la AN. Animo a todos los agricultores, de cualquier índole ecológica, a cultivar, en la medida que sea posible, con sus propias semillas, año tras año, y que las intercambien con otros agricultores, ya que es esta una de las claves más importantes para poder generar un futuro mejor y más saludable, tanto para la Naturaleza, como para nosotros mismos, pues somos imagen y semejanza de nuestro medio. 

 

miércoles, 20 de enero de 2021

Ideología-realidad y la Agricultura Natural


No pocas veces nos hemos encontrado con las grandes contradicciones que se producen cuando intentamos interconectar la “idea” y la “realidad”. Sin embargo, este hecho no debería corromper esa ideología que nos une. Razones múltiples nos apoyan para no caer en la tentación de la desazón.

Por argüir algunas de esas razones, podemos pensar, por ejemplo, que el mundo real que hemos creado los humanos, dependió, originariamente, de un conjunto acumulado de “ideas” previas, que más tarde confluyeron sobre “conceptos” prácticos, que dieron lugar después, a expresiones concretas perceptibles en la realidad. Si fuimos capaces de crear este mundo que percibimos ahora en la realidad, podemos ser capaces de crear otros mundos posibles que podemos percibir en otras realidades.

Sólo con este razonamiento, ya podemos afirmar que la realidad también depende de nuestras ideas, y es, por ello, la gran importancia de configurar ideologías posibles. La cuestión es que éstas sean positivas o prósperas -tanto para el humano como para la Naturaleza- y no negativas o destructivas.

Durante muchos años, llevo observando que esas contradicciones, de las que hablé al principio y que tantos fracasos han conllevado dentro del mundo alternativo -y siguen conllevando hoy-, no se deben a la falta de ganas, o capacidad, o ideas, para llevar a cabo realidades -son muchas las personas entusiastas que se esfuerzan en ello-. La principal razón que he podido observar en esas tentativas fracasadas, es la falta total de ideología. Debemos entender que cuando hablamos de ideología, hablamos de un mundo organizado de ideas consensuadas por un grupo de individuos, y no de un mundo des-organizado de ideas consensuadas, -a veces también des-consensuadas-, por un grupo de individuos.  

En otras palabras, el fracaso viene porque las diferentes tentativas, supuestamente apoyadas por una ideología, están carente de una “verdadera” ideología, ya que dejan demasiados flecos abiertos y demasiadas, y fundamentales, preguntas sin responder, con lo que terminan por venirse abajo finalmente, por su propio peso.  

Múltiples veces he hablado de indeterminabilidad, y muchas personas la han interpretado como una opción ideológica que lo relativizad todo, un relativismo absoluto sobre la realidad. Nada más lejos de la realidad. Para los que la conocen de cerca, y leyeron con acierto los libros de Vida Natural Consciente, que son, hasta el día de hoy, las referencias prácticas de la mismísima indeterminabilidad, ya saben que la Agricultura Natural de hoy, mantiene su posición en el mundo real, gracias, precisamente a ese apoyo filosófico -que sostiene estructura ideológica-. Tal filosofía, con esa conexión esencial con la práctica, no se queda perdida en el mundo de las ideas imposibles, ya que conllevan, por su propia inercia básica, diversos mundos ideológicos posibles y ciertos, sostenidos, y devenidos, en, y por, la mismísima realidad.

Evoquemos la gran manifestación natural de la indeterminabilidad, expresada en toda su realidad, con esta imagen-ejemplo que hoy os muestro, a través de estas maravillosas plantas de cultivo natural -coles chinas, repollos, cebollas y  lechugas de roble-, que se encuentran embutidas en un mundo de pequeñas plantas silvestres, como son las ortigas y las malvas, entre otras hierbas.

Prestemos atención al hecho de que, la templanza sobrevenida entre ellas, fue debida al ejercicio maravilloso de la templanza entre el ser humano -del mismo humano consigo mismo-, y la Naturaleza -ayudada por el humano-. Conjunción que sólo fue “posible”, gracias a un proceso profundo de “ideación”, en una forma ideológica, a priori, organizada y accionada en la realidad.

Ahondemos aún más, y comprobemos, por nosotros mismos, que todo agricultor natural, se establece, conscientemente, en un estado indeterminable que, aún interviniendo en la naturaleza, deja ser a la naturaleza, sin ahogar su expresión y sin renunciar a su propia esencia de pensamiento y/o de acción. Y este simple hecho, que denota una realidad certera, no revela, en ningún momento, ningún tipo de determinación, como tal. Y he aquí la gran diferencia.

 

martes, 19 de enero de 2021

El invierno templado


Para los habitantes naturales conscientes del mundo, el invierno es un tiempo templado en actividad física. Como ya hemos repetido algunas veces, nos regocijamos, una y otra vez, en tal escenario (...) "a la luz de la chimenea, con el calor apacible del fuego, tomamos el reposo adecuado en la elaboración de las tinturas, aceites y otros preparados simples y la preparación de las semillas, que muy pronto irán a la tierra de nuestras almácigas y el esparcido directo. Son tiempos también para el trabajo casero o intelectual, para las reuniones entrañables, las lecturas apacibles, las charlas interminables, la meditación, el yoga físico y el estado contemplativo interior".

Pero no todo es reposado, en los días más templados, aprovechamos la tregua para cortar leña, regar cuando no hay lluvia, podar las ramas secas de los árboles frutales, repasar las huertas de invierno, hacer pequeñas construcciones y, ¿cómo no?, para otras actividades lúdicas, como pasear por las montañas, los bosques y las llanuras.   

La huerta de invierno se suma a esa menor actividad, sin embargo, al igual que nosotros, los humanos, tampoco cesa del todo, sobre todo en los climas suaves mediterráneos. Las hortalizas crecen lentas y sosegadas, vibrantes de vida y nunca dejan de dar alimento para nosotros, agradecidas de nuestra mirada y cuidado conjuntados.

En la imagen de hoy, podemos apreciar las remolachas de la pasada primavera; algunas aún están en tierra, continúan alimentándonos, más poco a poco, con un ritmo suave y a la espera de la llegada de la primavera. Allí mostrarán sus flores y nos darán después las semillas de próxima temporada. Las kales que las acompañan, son plantas de frío con un cultivo natural muy parecido a las berzas; son fuertes y agradecidas, ofreciéndonos un alimento continuado de exquisito sabor y excelentes cualidades nutritivas.

Feliz invierno agricultores Naturales!  

viernes, 11 de diciembre de 2020

Los cuatro tiempos de la Vida Natural Consciente


Para poder observar lo que sucede en la Naturaleza y poder actuar en el camino integrado, necesitamos espacio, tiempo y silencio. Si nos encontramos accionando y pensando cada instante de nuestras vidas, sin permitir ese espacio y ese silencio, no permitimos que la Naturaleza actúe en su libre disposición y no podemos, por ello, tomar la correcta acción armoniosa con Ella. Nos encontramos en el ámbito del “no hacer”, quinto principio de la Agricultura Natural.

Los cuatro tiempos de la Vida Natural Consciente, se expresan a través de las cuatro estaciones; caminan lentas, espaciosas y múltiples, pero se reducen y perciben como si fueran sólo cuatro días al año para un agrohabitante, al contrario que para los habitantes artificialistas, que viven 365 días demasiado rápidos. Para un agrohabitante, el invierno es la estación del año, ese día unificado, que implica mayor preponderancia en el descanso físico, el recogimiento, la lectura, las meditaciones analíticas y de contemplación, la preparación de las conservas, las tinturas y otros preparados naturales de importante uso, las reuniones íntimas alrededor de la chimenea, etc. Pero también, sobre todo, para lo que es el ámbito del cultivo natural, es el tiempo de organización de las semillas y otras reproducciones, como podrían ser las estacas de ciertos árboles.

En la segunda imagen que hoy muestro, podemos ver la zona ya organizada, donde se conservan las semillas de este año y la de otros que aún son útiles y que se han ido acumulando a través de muchas estaciones. En una primera imagen, tenemos el escenario que podemos percibir desde la ventana de este estudio, en un día precioso de lluvia y frío de finales del otoño montañés del sur peninsular.

Deseo aprovechar este escrito para también recordar, un tema de suma relevancia relativo al sexto principio de la A.N. del bosque Natural de alimentos (b.N.a.), sobre las formas de accionar y pensar que hemos llamado el “desde adentro hacia afuera”, basadas en la filosofía de la indeterminabilidad de V.N.C. Cuando lo que percibimos de la naturaleza externa, sucede en una forma llamada "de fuera hacia adentro" y reaccionamos en consecuencia a ello, en completa subyugación de esa realidad externa, nos encontramos frente a un sistema cerrado, determinado y coaccionado que marca una realidad invariable, sufriente, condicionada y completamente subyugada por la ignorancia. Sin embargo, cuando hemos podido aceptar y entender que no podemos cambiar nada, en este mismo momento, de lo que sucede externamente ahora, y hemos podido también encontrar ese espacio y silencio interior que permite contemplar lo que sucede allá afuera, sin intervenir en ello -“no hacer”-, entonces, solo entonces, es cuando podemos actuar dentro de una acción correcta y positiva -para la naturaleza y para el humano-. Esa acción nace desde “adentro hacia afuera”, en un entorno de absoluta pureza e integración con el mundo auténtico de vida. La gran magia es un espacio de vida que, una vez realizada en experiencia, permite transformar toda la realidad eterna acontecida, desde este presente; y  da cuenta de que todo, absolutamente todo, lo que sucede fuera de uno mismo, es la maravillosa creación de nuestra mente. 

La alquimia Natural Consciente trabaja, desde la Agricultura Natural, ese ámbito de realización que desarrolla el alimento de vida, y lo hace sabiendo sobre un presente y futuro creciente y evolutivo para la humanidad y la Naturaleza. Así, y como ya nos advertiría el maestro, la A.N. no es solo el cultivo de las plantas, sino también el cultivo espiritual de los humanos.

¡Abracemos -y abracémonos- con el gran conocimiento, alquimistas naturales y conscientes! Comencemos el viaje hacia afuera para que la Agrohabitura recorra cada rincón rural del mundo. 

Nota: El concepto de Agrohabitura,, se encuentra ampliamente concebido en el Tratado de Agricultura Natural de próxima y pronta publicación. Esperemos que podamos hablar de ello profundamente en tiempos cercanos. Que así sea.

jueves, 3 de diciembre de 2020

La autosuficiencia en la Agricultura Natural


Rescatamos algunos extractos del libro segundo de Vida Natural Consciente, para recordarnos temas muy importantes sobre la autosuficiencia dentro de nuestro ámbito de la Agricultura Natural.

“La autosuficiencia absoluta no existe, esto debemos repetirlo y tenerlo muy claro. No vivimos solos en este mundo, estamos en permanente interconexión con el resto de los Humanos y de nuestro medio, por eso hablar de Autosuficiencia, en sentido estricto, no tiene sentido alguno.” Pág. 264

autosuficiencia colectiva, relativa o polisuficiente significa vivir en el camino de la Autosuficiencia pero contando con la ayuda de los demás y con la ayuda que nosotros podamos prestar a los demás.” Pág. 265

 

La esencia de un bosque Natural de alimentos (b.N.a.) es la interrelación, la comunidad, el intercambio. Todo depende de todo, nada permanece saludable, y, por tanto, vivo, en una urna solitaria. Una hortaliza sobrevive porque vive en permanente comunicación con las otras plantas y con el medio, el agua, el aire, la tierra, el fuego, los otros seres vivos. Eso es lo que permite que la vida siga creciendo y evolucionando. La autosuficiencia, cuando tiende a ser absoluta, es el camino a la muerte.  

Por todo ello, decimos también que los humanos, como las plantas, si vamos hacia la vida, no somos entidades solitarias, sino comunales, y, por tanto, la autosuficiencia es relativa en tanto que dependemos, en una dependencia relativa, claro está, de todo el medio y otros seres cercanos de nuestra misma especie, y es por eso, que también es colectiva. Cuando decimos autosuficiencia, estamos diciendo que no somos absolutamente dependientes, sino que nos conformamos también en una dirección propia que nos marca la soledad necesaria, la interacción justa que no se encuentra invadida por una dependencia de un sistema de ciudad global, atroz y destructivo.

La autosuficiencia es polisuficiente porque tal convivencia depende de un grupo de humanos, siendo estos autosuficientes en el entorno del grupo que es cercano. Si fuese lejano, ya no estaríamos hablando de autosuficiencia sino de una polisuficiencia global, que implica una dependencia absoluta, con lo que estaríamos en el otro extremo. La ciudad -poli-, en su sentido -macro o -global, es totalmente contraria a la aspiración de la Vida Natural Consciente y la Agricultura natural, que es vida en el campo, desde el campo, en un sentido -micro o -pequeño. Lo pequeño interaccionado, es lo que permite la autosuficiencia polisuficiente, relativa o colectiva.

En jardín Natural Jamchen, somos autosuficientes en verduras, con lo que no necesitamos proveernos, si no queremos, de este tipo de alimento, en ninguna época del año; sin embargo, hay otros alimentos y enseres, que debemos mantener en interacción externa. Si esa interacción fuese local, una aspiración aún no realizada en nuestro contexto, podríamos ser completamente realizados en la autosuficiencia colectiva, sin duda alguna, en todos los aspectos posibles, no sólo alimentarios.  Ojalá que, en un futuro cercano, seamos más y más agrohabitantes, dentro de esa autosuficiencia relativa, que así sea.  

En las fotos que hoy se muestran y en los albores del mes de diciembre, observamos los últimos tomates y pimientos de la huerta, están acompañados de remolachas, que sobrevivirán y nos alimentarán todo el invierno, así como lo harán también los kales, las coles chinas, las lombardas, las lechugas achicorias y los repollos, entre otras hortalizas.  

Feliz final del otoño.  

Por una Vida más Natural y Consciente.
 

jueves, 26 de noviembre de 2020

Tarima de Clara Luz

Hace un mes que terminamos de construir esta tarima de cuatro metros de diámetro. Hicimos un trabajo minucioso y lento, para poder engarzar los pilares de madera en la roca dura y crear una estructura correcta que pudiese sostener los listones de madera en la forma circular.

Jardín Jamchen es un bosque Natural de alimentos (bNa) maduro en muy buena parte de toda la superficie de la finca. Sin embargo, aún quedan zonas que están madurándose o que no fueron intervenidas, salvo poco más de siega anual. El lugar elegido para ubicar la tarima es una de esas zonas semi-abandonadas, donde, hasta hace menos de un mes, prácticamente solo existía una encina, que fue el primer árbol que planté hace unos diecisiete años, durillos, un Pistacia terebintus y poco más. 

Cada espacio de este bNa, contiene preponderancias vegetales diversas, en función de lo que el mismo lugar fue notificándome, y la inspiración creadora propia. El trabajo conjunto con la Naturaleza, ha dado lugar espacios imprevisibles, que ahora, gracias al “no hacer” que hace -5 principio de la Agricultura Natural-, pueden ser vistos con mucha claridad. Por ejemplo, este lugar de la tarima, donde, sin quererlo, empezaron a dominar los blancos, con especies con flores de ese color como fueron los durillos, las lavandas blanquecinas y los amelanchier ovalis.

Con la fuerza de la gran causalidad, la que hemos llamado, “Tarima de clara luz”, se convierte en un lugar perfecto para la meditación, la contemplación y la reunión. Un espacio muy entrañable para ver la luna y las estrellas en la noche, para disfrutar de los atardeceres o los amaneceres hermosísimos que caen o suben entre las montañas. Rodearemos el círculo de tarima con romeros, simbolizando una flor de loto que se alza para conectar la tierra con el cielo, siendo este acontecimiento, uno de los principales y encomiables trabajos de la propia Agricultura Natural, y que hablaremos mucho de ello, Naturaleza mediante.

Ya hemos plantado algunos arbolillos nuevos, como almeces, un arce japonés, Prunus jóvenes de varias clases, uno de ellos es un ciruelo de casta antigua de frutos pequeños y deliciosos. También se prevén otras especies de frutales y otras silvestres que redondearán el ambiente natural que es dominado por jaras blancas y collejas.

Un gran abrazo y feliz día de lluvia otoñal  

 


 

lunes, 23 de noviembre de 2020

Agricultura Natural de sólo recolección


En estos preciosos días otoñales, continuamos con la recolección. Los recodos de nuestro bosque Natural de alimentos, contienen variados tesoros naturales que nos proveerán de alimento y, también, de medicina para este invierno.

A la luz de los crisantemos, que nos deleitan los sentidos en su contemplación y los sabores de nuestros platos exquisitos, recogen el abrigo de esas semiluces del abedul, los arces japoneses y otras arboledas, los diferentes frutos que nos dan las hierbas aromáticas. Sublimes recolecciones de esos mirtos olorosos para las tinturas, próximas flores de iris y tulipanes que renacerán en unas cuantas semanas.

Y, peregrinando por esos rincones, mientras vamos comiendo las deliciosas flores de romero, recolectamos las melisas, las saturejas alpinas -poleo montesino-, las hierbas luisas, las mentas y hierbas buenas, las mejoranas y oréganos, los últimos marrubios,...Un sinfín de hermosuras al paladar y al olfato, que nos acompañarán, durante las largas veladas de los tiempos fríos y el recogimiento, frente al apacible fuego de la chimenea. Por una Vida más Natural y Consciente!

jueves, 19 de noviembre de 2020

La tierra negra, el verde y el agua


Esta mañana, después de desayunar, pregunté: ¿Me podéis decir una frase para escribir un artículo? Y dijo ella: Tierra negra, el verde y el agua. Y después, dijo mi hijo pequeño de cuatro años: Las plantas que crecen en el campo, entre la tierra crecen con las hojas de los árboles y hay una luz.

Con tan preciada inspiración, me fui a rescatar un pequeño extracto del Tratado de Agricultura Natural, de pronta publicación, relacionada con nuestra nueva alquimia natural y consciente, que es el conocimiento supremo de toda Agricultura Natural. Este es:

“DEL antiguo Egipto nos llega la palabra Alquimia. Su origen viene de Khem, que significaba la tierra negra fértil del Nilo, como la más sublime materialización de la vida, en contraposición a la tierra roja del desierto. La tierra fértil es alimento para la vida vegetal, y por ello, para la vida humana también. La alquimia Natural Consciente bebe de su más magnánimo origen.”

El negro de la tierra contiene el fuego, el aire, el agua en la perfecta conjunción que permite el nacimiento de la vida vegetal, del verde. Es así como se manifiesta el “Ayu” en la naturaleza vegetal, que es la vida en esta Tierra. Y, de la misma manera, también para todos los demás seres que existen en ella, el Ayu es manifestado.

La Tabla Natural Consciente revela el alimento en la tierra, como la llave para la vida. Y es, en verdad que, siendo la nutrición magnánima -alimento natural consciente-, la unificación perfecta de todos los elementos, los agricultores naturales, los nuevos alquimistas, nos instruimos en su manifestación, para que la vida se revele por sí misma. El principio 5 de la AN permite que la Naturaleza disponga, dejándola hacer -no hacer-, y esto no significa un “no hacer” absoluto, significa un hacer humano también, pero correcto hacer, aun siendo imperfecto, aun con todos los obstáculos.

En la imagen de hoy, muestro el verde de una tierra negra, aquí conjugada, que cumple con todos los principios de la AN. Los pequeños rábanos rojos, conviven entre otras plantas silvestres. Varios ejemplares adultos de brócolis quedaron de la primavera pasada, ahora reviven con mucha fuerza y vida, junto a los nuevos ejemplares de rábanos, plantadas sus semillas hace dos lunas.

Dejo aquí el enlace del capítulo de la Tabla Natural consciente, para los que quieran aventurarse a leerla: Tierra Filosofal

jueves, 12 de noviembre de 2020

Paisajes otoñales

 




Hace unos veinte años, cuando llegué a esta finca, de 7.000 metros cuadrados, había un desierto con sólo unas cuatro especies de árboles y arbustos de porte salpicados, estos eran: almendros, olivos, retamas y algún acebuche pequeño. En estos días, estamos haciendo inventario de las especies que hoy habitan en este lugar, y son como unas 125 especies diferentes, sin contar la gran inmensidad de plantas de pequeño porte, entre aromáticas, hortalizas y silvestres nuevas.

Las imágenes que hoy muestro, pertenecen a un sector del Jardín Natural Jamchen, que hemos llamado “El rincón oriental”. Se expresan árboles donde aparecen preponderantes, los rojos otoñales con especies no autóctonas venidas de Oriente. Sólo en este espacio, nos encontramos con unos 32 tipos de árboles.

Estas especies no autóctonas se encuentran completamente naturalizadas. Igual que un pájaro traslada las semillas a los diferentes lugares, los humanos también colaboramos en esta labor de integración y expansión. Según mi observación, muchos árboles de ecosistemas variados, consiguen adaptarse perfectamente al medio, independientemente de donde nos encontremos, si gozan de la diversidad suficiente. Y, lo más importante, una vez naturalizados, árboles que necesitan de lluvias abundantes, conservan, por sí mismos, en el seno de la tierra, la humedad de la tierra necesaria para su propia supervivencia, lo que permite que apenas tengamos que regar, manteniendo, incluso, muchos de los frutales compañeros también.

Por lógica supina, para realizarnos en la Agricultura Natural, no necesitamos de tan alta diversidad si no queremos; los acontecimientos de este lugar, han dependido de motivaciones personales, sin embargo, podemos estar seguros que, cuanta mayor sea esta biodiversidad, cuanta más protección daremos a nuestro bosque Natural de alimentos.

En el otoño hay una despedida del sol, que va templando su fuerza dirigiéndose hacia el invierno frío. Del mismo modo que es tan hermoso contemplar los rojos atardeceres, que es cuando el sol se despide del día, podemos sentir ese “hasta pronto” estacional del astro rey, en el inmenso universo de rojos, naranjas, amarillos y morados, todos ellos, colores calientes.

Que el rojo otoño sea pues, la alegoría que nos recuerda la vida expresada en toda su inmensidad, a través del ciclo que lleva a esa vida a la misma muerte, que no es más que el descanso y la regeneración necesarias para un nuevo amanecer, para una renovada vida nueva que se repite constantemente, una y otra vez. Comprendemos que el preludio a la muerte, expresado en el otoño con toda su intensidad de colores calientes, es el anuncio de la nueva vida que está por venir. 

Nos despedimos con estas hermosas imágenes de un bosque Natural de alimentos ya completado, ensalzando aquellos viejos ensueños que se muestran ahora en una realidad viva y realizada. Directamente ante nuestros ojos, con todos los sentidos puestos en ello, los preciosos naranjas de los kakis fundiéndose entre los verdes intensos de los laureles, los amarillos soleados del rey abedul, los universos calientes del liquidámbar expresando sus bellísimas tonalidades frente al verde limpio de los bambúes. Mirtos, enebros chinos, árbol de Júpiter, poincianas, perales, cerezos, granados, el lindísimo aligustre de China agazapado entre los pinos limoneros, la dulzura de la tuya esmeralda, …

Celebremos esta gran expresión que la naturaleza nos brinda. ¡Por una vida más Natural y consciente!

     




sábado, 7 de noviembre de 2020

Cultivo natural con alfalfas


Una vez que hemos obtenido un grado alto de tierra, a través de la incorporación de arboleda y las incorporaciones de plantas adecuadas, ya podemos ir plantando hortalizas de tal grado, como son las coles, por ejemplo.

La alfalfa es una leguminosa altamente interesante para cultivar de forma natural, posee una raíz profunda pivotante que permite la oxigenación y la incorporación de nitrógeno a la tierra. Por las características particulares que tiene esta planta, también permite desplazar otras posibles hierbas que pudiesen molestar a nuestras hortalizas, y, además, sus tallos son un perfecto y abundante acolchado. Una práctica, esta última, insoslayable para la protección, la salud y la nutrición de nuestros cultivos. Recordamos que el acolchado en verde provee más nitrógeno que carbono, y en seco, al revés. Otra de las grandes ventajas de la alfalfa para cultivo natural de hortalizas es que, durante el tiempo calurosos estivales, sus altas ramas protegen a nuestras plantitas que pusimos en la primavera y que durante el otoño, tomarán su partida mayor de crecimiento. El único trabajo que existe es segarlas y colcharlas  cuidadosamente.

Durante el primer año que esparcimos semillas de alfalfas en un lugar, las plantas se aprietan mucho entre ellas y da la sensación de que no podemos poner ninguna hortaliza. Más lejos de la realidad, al segundo año, podemos ya observar, cómo las alfalfas han dejado espacios intermedios perfectos para poner nuestras delicadas plantitas.

En la imagen tenemos unas plantas de brécoles recién plantadas de la temporada del otoño, el ejemplar que vemos mayor, corresponde al año anterior, que aún nos dará fruto este año también. En esta zona ha sobrevivido como unos cuatro ejemplares. Nos servirán también para después ir realizándonos en la natural domesticación. 


En estos preciosos días otoñales, continuamos con la recolección. Los recodos de nuestro bosque Natural de alimentos, contienen variados tesoros naturales que nos proveerán de alimento y, también, de medicina para este invierno.

A la luz de los crisantemos, que nos deleitan los sentidos en su contemplación y los sabores de nuestros platos exquisitos, recogen el abrigo de esas semiluces del abedul, los arces japoneses y otras arboledas los diferentes frutos que nos dan las hierbas aromáticas. Sublimes recolecciones de esos mirtos olorosos para las tinturas, próximas flores de iris y tulipanes que renacerán en unas cuantas semanas.

Y peregrinando por esos rincones, mientras vamos comiendo las deliciosas flores de romero, recolectamos las melisas, las saturejas alpinas -poleo montesino-, las hierbas luisas, las mentas y hierbas buenas, las mejoranas y oréganos, los últimos marrubios,...Un sinfín de hermosuras al paladar y al olfato, que nos acompañarán, durante las largas veladas de los tiempos fríos y el recogimiento, frente al apacible fuego de la chimenea.

Por una Vida más Natural y Consciente!

martes, 15 de septiembre de 2020

La hermandad en Agricultura Natural

 

Existe un mito muy extendido, desde tiempos inmemoriales, sobre el desherbado en la agricultura, que debemos entender y profundizar dentro de nuestro ámbito de Agricultura Natural. Las plantas fueron domesticadas, desde hace miles de años, gracias a la selección, su aislamiento con otras especies de plantas y su conjunción dentro de las mismas especies. Esto provocó el cambio genético necesario para que fuese más favorable y comestible para el humano.

En libros ya publicados y el próximo por venir, hemos tratado y trataremos sobre la domesticación natural, como aquel espacio vital donde el humano interviene relativamente, conservando la especie a la vez que permitimos que la naturaleza también intervenga, manteniendo lo que llamamos la hermandad entre especies. La unión que provoca que nazca la vida. Se trata de un camino medio que no tiene nada que ver con la absoluta intervención ni con el absoluto silvestre. Algo que, en la práctica, ya se ha comprobado su gran amplitud.

Desherbar para plantar nosotros (al igual que hablar de desarbolar, que es lo mismo), es destruir lo que la naturaleza ha creado, no permitiendo que la hermandad necesaria saludable se produzca entre las plantas, manteniendo, además, distancias de seguridad entre las plantas de cultivo, para que cada una se mantenga como un soldado, en un aislamiento casi total. Estas plantas están tristes, enferman muy fácilmente, crecen artificialmente más de lo que es normal, necesitan de químicos para sobrevivir, etc. Esta actitud lo debilita todo, un camino que acaba en la destrucción, el desierto artificial absoluto.

En la foto podemos apreciar un conjunto de remolachas, pepinos, tomates, pimientos, entre otros, que conviven con malvas, una silvestre comestible y muy nutritiva, que vino sola y que se hermana al conjunto, permitiendo la interacción necesaria de convivencia del camino medio.

Hagamos analogía de la falta de hermandad en cada uno de los seres vivos de esta tierra y entenderemos la profundidad de una parte de la esencia de la Agricultura Natural, de la alquimia natural consciente.


domingo, 21 de junio de 2020

Por la Tierra Filosofal







En innumerables ocasiones, he tenido que dar muchas explicaciones para defenderme ante las convenciones agricultoras de mi zona, que no confiaban demasiado en mi proyecto. Pasaron muchos años, casi veinte, y, por fin, hoy, lo que fue un desierto sin vida, salvo matorral seco con algunos almendros y olivos, es un hermoso bosque fresco lleno de vida vegetal, humana y animal, que contiene más de cien especies de árboles y muchos cientos de especies arbustivas y de coberturas, tanto de alimento como silvestre.

El esfuerzo y el convencimiento de lo que hacía, mereció la pena. Mi finca se encuentra en lo alto del pueblo, como a un par de kilómetros de él, y desde muchas perspectivas, se puede apreciar la masa verde que delimita con el desierto actual que existe a su alrededor.

Los principios actuales de la Agricultura Natural, expresan, explícitamente, las formas de actuar, y no actuar, frente a esa actividad agricultora que aspira a configurar un completo intercambio sostenible para la Naturaleza y para el ser humano. Desde su nacimiento, el padre Fukuoka, albergó las bases con cuatro principios, y dispuso una filosofía clara y convincente sobre estos mecanismos. Con la filosofía de Vida Natural Consciente, hemos dado fuerza a esas primeras intenciones del maestro, amplificándolas y ubicándolas en un entorno humano y natural, acorde a nuestros días, para que conserven la fortaleza necesaria para su practicidad y su habilitamiento mental, que trasciende el simple método agricultor y que le dota de una necesaria universalidad. Algo que se hace vital, ante los acontecimientos actuales con los que nos enfrentamos.

Con la reciente publicación de la TABLA NATURAL CONSCIENTE de la TIERRA FILOSOFAL, que corresponde a un capítulo del próximo TRATADO DE AGRICULTURA NATURAL, y que será publicado en breve, naturaleza mediante, obtenemos la posibilidad de albergar esas aspiraciones.

Mi vergel contiene todo un universo de vida, sin embargo, cuando llegué aquí era una tierra enferma, moribunda, con una terrible falta de vida. La Tierra Filosofal son versos profundos, pero podemos entenderla muy fácilmente, si estamos abiertos a entender qué es lo que revela la alquimia de los agricultores naturales que activan la vida, que transmutan la tierra enferma en tierra saludable. Y esa transmutación, gracias al principio número 7 de VNC, actúa en todo el universo de vida que alberga, que son todos los cuerpos naturales que viven en ella, incluidos nosotros mismos.

Todo cuerpo que muestra enfermedad, muestra una tendencia a la falta de vida, este hecho tan sencillo de comprender, nos eleva la suprema comprensión sobre la necesidad imperiosa de aplicar esa vida que le falta, bajo los fundamentos naturales y conscientes, que son los únicos capacitados para ello, según ha quedado mostrado en la Tabla Natural Consciente.  

En manifestación relativa en este mundo, una tierra es un cuerpo, de la misma manera que un ser humano, es un cuerpo también. Ante cualquier situación que se encuentren los cuerpos, frente agentes externos que amenazan la pérdida de vida, siempre podemos alimentar esa vida. Pero necesitamos también defender el entorno, pues él es influencia vital de la interrelación con el resto del mundo. Si alguien se dispusiera a poner dentro de mi vergel, sin mi permiso, algún químico de fertilización, o de deserbado, o desarbolado, o de fumigación antiplagas, ¿qué se supone que yo debería hacer? Nuestros centros corporales son intocables y debemos actuar para defenderlo.

Por intereses artificilistas, los cuerpos de la naturaleza están enfermos y siguen enfermándolos, es, por esa razón, que los agricultores naturales actuamos como alquimistas naturales conscientes, defendiendo la salud de los cuerpos, intentando curar lo que está enfermo. Y lo hacemos: dando vida, e intentando expandirla, cuando sea posible.

En las fotos que anexo, se pueden apreciar algunas imágenes que muestran la línea que diferencia el DESIERTO SIN VIDA -TIERRA ENFERMA-, y EL BOSQUE NATURAL DE ALIMENTOS LLENO DE VIDA -TIERRA SALUDABLE-.

Reflexionemos sobre todo ello.

Por la Tierra Filosofal de los habitantes naturales del mundo.

miércoles, 10 de junio de 2020

Las plantas son el reflejo de lo que somos


Fukuoka nos dijo, en uno de sus principios, no echéis químicos a vuestros cultivos, ni para fertilizar, ni para sanar vuestras plantas, porque, si lo hacéis, romperéis el ciclo natural de defensa de la Naturaleza y todo acabará por ser destruido. Aquella sentencia ha recorrido el planeta.

Desde entonces, surgieron multitud de modelos para evitar usar esos químicos tóxicos, y todo fue muy bien, pero ¿entendimos entonces, en toda su extensión, el mensaje auténtico de la filosofía de Fukuoka? Desgraciadamente no, además de que había otros principios que no fueron tenidos en cuenta y que dependían también de esa primera sentencia.

La razón por la que me decidí a escribir sobre estos temas, fue porque, a través de mi propia experiencia con el campo y con el ejercicio filosófico y espiritual, me di cuenta que el mensaje del maestro había sido degenerado y malinterpretado, con lo que sentí que debía ser de nuevo promovida. Por entonces, no sabía con lo que me iba a topar. La cuestión es que ahí nació la renovada Agricultura Natural de Vida Natural Consciente. Muchas veces, debemos retocar y sanear los pilares de un valioso edificio antiguo, que fue parcheado y sobrecargado con peso indebido.

Y ahora vamos al tema: El ser humano es parte de la naturaleza y, siendo así, que no creo que haya duda sobre ello, entonces debemos medir bien ese principio de los químicos que introducimos en nuestro cuerpo también, que es tan natural como el de las plantas.

Los agricultores naturales que lo hemos experimentado, sabemos que las plantas responden maravillosamente bien ante las plagas, cuando tienen un ecosistema adecuado. Esto hace que las únicas enfermedades devenidas sean las naturales y tal correspondencia dota de salud general a todo el ecosistema.

Con el cuerpo y la mente humana pasa exactamente igual. Si les dotamos de un ecosistema alrededor adecuado, las únicas enfermedades sobrevenidas son las naturales. Teniendo en cuenta cómo vivimos hoy, debido a las infinitas interferencias tóxicas del artificialismo, no queda más remedio, entonces, que dar un doble tratamiento para hacernos a imagen y semejanza de lo que somos en verdad, pura naturaleza: el primero es, dotar ese ecosistema adecuado, y el segundo, ir desintoxicándonos de los químicos y otros artificialismos, también derivados de la separación, a través de lo que he llamado “Natural artificilidad”, que no es más que un proceso de transición.

Con la tierra filosofal -Tabla natural consciente-, recientemente publicada, estos términos tan sencillos de comprender que aquí expreso ahora, han quedado expuestas de tal manera, que las esencias fundamentales de la A.N. han acogido sentido universal y profundo sobre todas las manifestaciones de la naturaleza. No debemos perder nunca el hecho de que, cuando hablamos de Agricultura Natural, estamos cultivando no sólo las plantas, también estamos cultivando nuestro cuerpo y nuestra mente -espíritu-, como una parte más de la naturaleza.

No nos quepa duda, que las plantas son el puro reflejo de lo que somos también nosotros. Observando cómo son ellas, y cómo las tratamos a ellas, nos estamos observando y tratando también a nosotros mismos.

martes, 9 de junio de 2020

Una llamada a la reflexión


Existen varios temas muy relevantes sobre la mesa de discusión actual de todos nosotros, habitantes con derecho a pensar libremente, mientras los poderes trabajan para encontrar las mejores soluciones para los humanos. Una de estos temas, es sobre si es conveniente o no, en la situación actual, imponer una ley sobre el uso obligatorio de la mascarilla y sobre una vacunación obligatoria. Pienso que debemos reflexionar mucho sobre estos dos temas, que están creando tantas divisiones ideológicas y de convivencia.

Lo primero que debemos atender, lo que ya fue dicho, que es lo que la Constitución y los derechos humanos resguardan en cuanto a la libertad de las personas. Creo que este tema tiene hilos complicados, en tanto que, en situaciones como las dadas hoy, se cuestiona tal libertad, en tanto que se le da la presunción, si no se cumple con lo que se establece y que roba la libertad, de perjudicar a los demás. En una situación de emergencia real, esto podría tener sentido, y yo creo que casi todos los humanos, hemos sido responsables y asumido tal situación de manera eventual. El problema es el medio y largo plazo del asunto, que implica una posible presunción de tal “perjuicio”, que crea, a su vez, un “prejuicio” infundado, basado en supuestos que aún no han sucedido.

Determinar a priori, un condicionante de posibilidad, que atenta la libertad de las personas a medio y largo plazo, es altamente peligroso, y ATENTA DIRECTAMENTE contra el último artículo de la declaración de los derechos humanos. Más aún, si tales determinaciones, sólo están sostenidas por supuestos que no existen en el momento presente.

El mítico y antiguo Nostradamus, fue un visionario y atentó sobre toda ciencia. Se atrevió a determinar un futuro para los humanos, delimitando toda posibilidad de libre albedrío, eliminando, por completo, la capacidad humana para poder cambiar las cosas desde el momento presente, por la creencia totalitarista de un designio superior que estipula el futuro catastrófico, por encima de un humano inferior, sin capacidad alguna para cambiar tales ilusorios designios. Ante tal amenaza, solo cabe esperar el desastre, y con ello, los humanos vivimos tal desastre, sencillamente, porque lo hacemos realidad creyéndonoslo y actuando en consecuencia.

La ciencia médica de hoy, en muchas de sus vertientes, que son, presumiblemente, las que gobiernan a los gobiernos, están ya vaticinando nuevas catástrofes irremediables. Y ante tal amenaza, intentan proponer medidas que atentan, en un medio y largo plazo, a las libertades básicas previstas en las Constituciones de los países y en la Declaración Universal de Derechos Humanos ¿Qué hacemos? ¿Nos las creemos, o mejor reflexionamos un poco para salvar nuestras libertades? YO PROPONGO REFLEXIONAR, QUE ES LO MÁS SENSATO, ANTES DE CONFIGURAR UN MUNDO MEDIAVALISTA, BASADO EN “MITOLOGÍAS CIENTÍFICAS” QUE VATICINAN LA CATÁSTROFE.

Hagamos un ejercicio simple de reflexión y propongamos una manera inversa de pensar “a priori”: Supongamos que, en un ambiente naturalizado y consciente, el ser humano tiene la capacidad natural de pensar en positivo y puede dejar de creer, si quiere, en catástrofes futuras naturales, sobrevenidas de enfermedades infecciosas muy graves, capaces de destruir una gran parte de la humanidad. Supongamos, también, que el ser humano tiene la capacidad natural corporal de defenderse ante toda adversidad, si cuenta con las condiciones naturales y conscientes, sin tener que depender de la elaboración de preparados químicos, altamente contaminantes, para todos los cuerpos de la naturaleza.

Bien, tan posible es esta forma positiva de pensar “a priori”, como la primera opción negativa, que es justamente la contraria. Si las dos son posibles, ¿quién puede determinar la obligación a pensar una u otra? Sólo mentes totalitaristas, que no creen en la libertad de la naturaleza ni en la consciencia, o que persiguen un fin determinado, aún a sabiendas de estas creencias, pueden obligar a pensar en una de las opciones.

Si el futuro no puede predecirse, salvo que nosotros lo hagamos real con nuestras acciones, tampoco podemos dar como válido una “determinación” impuesta a priori, sea la que sea, si hay presunción de inocencia en las acciones previas. Lo que significa esto, es que tenemos el derecho inalienable y pleno de pensar, proyectar y enfocar nuestro futuro, tal como queramos, relativo a estos términos de pensamientos y acciones que afectan directamente a nuestra integridad y libertad personal, sin estar obligados ni condenados a pensar, que estamos afectando a nadie, pues tal afectación no es previsible, salvo por “mitología científica”.

Yo, personalmente, decido y abogo, por pensar, proyectar y enfocar nuestro futuro de forma positiva, con la confianza implícita en la capacidad positiva humana de crear su propio destino futuro. Con ello, pienso mi “a priori” de la siguiente manera: Si no hay pandemia ahora, no necesito proyectarla, ni en el presente ni en el futuro, por ello, apoyo la no obligación de usar la mascarilla de forma tan generalizada y pública, así como la de no lavarme las manos en lugares públicos con desinfectante químico, así como la de no prever una distancia supuesta de seguridad, salvo naturales evidencias, pues yo creo en la seguridad del contacto humano, así como la no obligatoriedad del uso de una vacuna u otra medicación química, como panacea de salvación ante una supuesta pandemia posible que no existe hoy, pues es mi integridad física y a nadie le corresponde, bajo ninguna circunstancia, a decidir sobre lo que introduzco en mi cuerpo. Aún menos, a juzgar a mi persona por ejercer tal manera de pensar.

NO CREO QUE NINGÚN SER HUMANO SALUDABLE, POR SU CONDICIÓN NATURAL, SEA RESPONSABLE DE LA ENFERMEDAD DE OTROS; sí creo, sin embargo, en la responsabilidad sobre el daño en la salud general, que están produciendo las substancias químicas artificiales en todos los cuerpos de la naturaleza.

Para los que elijan la opción contraria, yo les pregunto: si tanta fe, tienen ustedes por los químicos salvadores, protéjanse ustedes, introduzcan en su cuerpo toda clase de substancias contaminantes, es su derecho libre, pónganse una mascarilla de protección doble, que las hay, respiren su propio Co2 y vivan sin oxígeno, si ustedes lo quieren; de esta manera, estarán ustedes altamente protegidos, según sus designios, pero dejen respirar y vivir en paz a las personas saludables que no quieran hacerlo. SI TAN ALTA ES SU CREENCIA EN ESTAS PROTECCIONES, ENTONCES, NO TENDRÁN NADA QUE TEMER SI LAS USAN. SI TEMEN, ENTONCES SUS PROTECCIONES TAMPOCO SON SEGURAS, Y SI NO SON SEGURAS, ¿POR QUÉ QUIEREN QUE LOS DEMÁS PENSEMOS QUE LO SON? Discúlpenme, pero es absolutamente contradictorio.

Ante una contradicción así, de tan alta evidencia analítica y sensible, y ante todos los hechos de pensamiento mostrados, las opciones de todo habitante del mundo, que elija pensar en los términos positivos expuestos, son fomentar la reflexión y el diálogo pacífico entre las personas y ante las autoridades pertinentes y, en caso de dificultades, acogerse al derecho de rebelión, recogido en el último artículo la Declaración Universal de derechos humanos, que salvaguarda y defiende todas las libertades individuales y colectivas allí prescritas.     

jueves, 28 de mayo de 2020

El futuro en la Agricultura Natural


La tierra que nos fue dada por naturaleza, era fértil, pero el humano, en su insistente resistencia, fue explotando, exponencialmente, aquellos recursos. La forma de explotación, a nivel agricultural, fue el aislamiento, la base de toda domesticación.
El aislamiento excesivo de nuestras plantas de alimento, para conseguir producciones, más allá de lo que la naturaleza podía y puede dar, ha terminado provocando una destrucción masiva de nuestras tierras. Y este modelo ha sobrepasado todas las líneas de nuestra convivencia también.
La Agricultura Natural, con su filosofía de Vida Natural Consciente, plantea una alternativa que puede realizar una convivencia realmente evolutiva, así como también puede reparar lo que fue estropeado, tal como la medicina hace con los cuerpos enfermos. Sin embargo, esta posibilidad, ya abierta y en práctica, toca los pilares de la misma humanidad, una especie viva pensante, que no siempre está dispuesta a reconocer. Esta falta de reconocimento, es el resultado de la ignorancia, del miedo a desprenderse de aquello que cree que es.
En una tierra evolutiva, donde viven habitantes naturales y conscientes, no existe el aislamiento total, aunque sí un control y una intervención, implicando una apuesta directa al abandono de la domesticación brutal y todo lo que conlleva en la agricultura y en todos los niveles de vida también. Lo que en su momento llamé artificialismo, está basado en esa "domesticación absoluta", es algo que, si no nos ponemos en marcha para frenarlo, acabará con la posibilidad de que la humanidad pueda seguir subsistiendo.
Es muy sencillo, si creemos en la humanidad, y debemos hacerlo, creemos en su evolución en Naturaleza y Consciencia, que son sus dos naturales condiciones, como una especie más de este planeta, entonces podemos poner los medios sin dilación, y comenzar a cambiarlo desde su centro más poderoso, que somos nosotros mismos, aquí y ahora.
La ciencia objetiva actual, aún se está preguntando qué es consciencia; dice que no sabe qué es, porque no puede medirla con sus aparatos artificiales. Yo le digo a esa clase de ciencia involucionada y obtusa, que se ilustre un poco más y que aparte, mida el mundo que ha construido y que luego vaya a visitar los campos de los agricultores naturales, o mi mismo humilde espacio, donde antaño fue un desierto y hoy conviven más de 100 especies diferentes de árboles y mucho más del doble en especies arbustivas y plantas de coberturas, silvestres y de alimento. Un espacio donde cohabitan multitud de pájaros, donde pasean los zorros, los ratones, las culebras, los sapos, donde vuelan las abejas, donde existen toda clase de fauna diversa, junto a nosotros humanos. Un espacio donde todo está en perfecto y permanente equilibrio de vida, aun con sus avatares propios.
En nuestras manos está elegir si queremos seguir viviendo en el artificialismo atroz, con todo lo que conlleva, o poner la esperanza en un futuro feliz, integrador, múltiple y pacífico para la humanidad y la Naturaleza, que es lo que la Agricultura Natural incorpora en sus propuestas. Millones de personas en este mundo están esperando el milagro, pero el milagro está en ellos, solo necesitan ver que ese mundo en el que sueñan es perfectamente posible.
Un gran abrazo. Por una humanidad natural y consciente